
No te puedes fiar. Cuando el rival está herido hay que rematarlo. (al Barça también le pasa), Esa presión maravillosa que ejercimos en el primer acto no tubo continuidad en el segundo, imagino que se debería a un bajón físico, pues la voluntad y la entrega no nos faltó.
Cuando juegas con fuego te quemas y cualquier detalle te hace daño, y como gallinas y algún burro no podían, apareció el Árbitro para dejar de sancionar una expulsión (está clara en la foto) y pitarnos un penal (¿¿¿¿?????) que me recordó al que pitaron al Liverpool a favor del Chelsea. (dinero llama a dinero dicen).
Nos tuvimos al final que contentar con esas dos emociones postreras que merecieron hacer justicia al partido.
Me encantó el pundonor y entrega de Rivero.
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